Destinos: Hoteles que no querrás dejar: Villa San Miguel

¿Para qué? Tiene todo lo que nos gusta: habitaciones que nos hacen sentir en un destino extravagante, comida exquisita, parqueo seguro, gimnasio, una señal de wifi efectiva… y por si fuera poco, también tiene su propia pastelería gourmet y un íntimo bar con lo mejor de bebidas locales y extranjeras. No hay más que decir, es nuestro nuevo lugar favorito de oriente.

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Hotel Villa San Miguel.

Y siendo un poco atrevidos, tal vez de todo el país. Villa San Miguel es toda una revelación, recién se encuentra estrenando su imagen y lo ha hecho como debe ser: remodelando desde adentro hacia afuera, empezando por lo esencial: sus habitaciones y esto es lo que nos da el sencillo placer de sentir que estamos estrenando TODO.

Porque no nos engañemos, uno va a un hotel con la idea de sentirse mejor que en casa (de hecho, este es su slogan) y Villa San Miguel no decepciona.

El hotel está sobre la Avenida Roosevelt que es considerada como la vena principal de San Miguel, sobre ella están ubicados hospitales, colegios, centros comerciales y tiendas, además de ser el escenario que alberga cada noviembre el carnaval más grande del país.

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Exquisitas habitaciones de hotel.

Entrar a las habitaciones de Villa San Miguel es como teletransportarse inmediatamente a la de una de un hotel frente a una paradísiaca playa o en una ciudad cosmopolita (piensa en tu destino favorito, luego en cómo sería tu habitación, precisamente así son las de este hotel). Su cama, edredones, juego de luces, duchas, televisión, clóset… absolutamente todo es de primer nivel y de comodidad, ni hablar. La noche se pierde entre esos cálidos edredones… sí cálidos, porque el aire condicionado es parte fundamental para pasarla bien.

Pero basta de hablar de sus exquisitas habitaciones, la experiencia en Villa San Miguel es única, tanto así que no querrás dejarlo, su servicio de comida tipo bufé es preparada por un chef internacional y el desayuno se sirve hasta las 10:00 a.m. (oda a los desayunos tarde).

Y como su nombre lo indica, el hotel está dentro de una villa, con su restaurante y su propia versión de fuente, porque una villa sin fuente no tiene sentido.

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¿Tarde con amigos? La Tartaleta es el lugar indicado.

La Tartaleta es el restaurante, aunque su nombre oficial sea el de una pastelería fina, la verdad es que abren desde las 6:00 a.m. y tienen un sofisticado menú no apto para indecisos que varía entre pizzas, paninis, ensaladas y sandwiches.

Pero no podemos dejar de lado, sus extensas opciones de postres como el Selva Negra, una torta de chocolate humedecida con licor de cerezas y rellena con cerezas, crema chantilly, cerezas negras y chocolate rallado, sus barras de banano, frutos del bosque y nutella o sus muy recomendados cafés fríos, como el Affogato, un espresso con helado premium de vainilla, almendras caramelizadas y crema chantilly o el Glacee, también con un shot de espresso y helado de vainilla pero con jalea de fresa, almendras caramelizadas y crema chantilly.

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Un menú de postres no apto para indecisos.

Y qué decir de sus tartaletas, su postre estrella que se caracteriza por tener una capa de chocolate antes del relleno, lo que les da esa textura crujiente que la hace la más buscada. Sus rellenos frutales son tan diversos, pero nuestra favorita: la de frutos secos, con macadamia, almendra, macadamia con coco o marañon. ¡Prohibido irse de aquí sin probarla!

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Bar La Fontana. Reservado, único y exquisito.

Al lado está su versión personalizada de fuente, el bar La Fontana, reservado, privado, pero con espacio suficiente para escuchar a un artista nacional mientras prueba su menú internacional de comidas y bebidas, entre ellas, la michelada Fontana, con jugo de tomate, cerveza a su elección y mezcla de ingredientes de la casa.

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Michelada Fontana, Highball Fontana y Margarita Blue, algunas de las bebidas de la casa.

El que el hotel nos haga sentir como en casa, es debido a sus dueños, una familia de cinco hermanos cuya trayectoria comercial en San Miguel lleva más de 35 años. Empezaron con pastelería Lorena, estandarte de la repostería migueleña.

Raúl Rodríguez cuenta que en la época de la guerra civil tuvieron que migrar desde un pequeño cantón hacia la ciudad para empezar en algo nuevo, su papá había perdido todo en la agricultura y su mamá era una ama de casa que de vez en cuando horneaba pan para la familia y amigos.

Uno de ellos, dueño de una pastelería en San Miguel, puso a la venta uno de estos panes y su éxito fue tal que los invito a empezar con este negocio. “35 colones fue la primera inversión (un equivalente a $4.00)”, cuenta Rodríguez.

Solo el año pasado (2014) pastelería Lorena vendió más de 21,000 pasteles solo en oriente.

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El secreto está en sentirse bienvenido siempre.

Así empezaron con su éxito en los negocios. Años después abrieron el restaurante de comida mexicana Beto’s, le siguieron La Tartaleta, La Fontana y el hotel Villa San Miguel.

Y aunque la hotelería sea lo último a lo que le han apostado, lo han hecho muy bien. Entre sus principales clientes están los turistas atraídos por la fama de las olas de las playas Las Flores y Punta Mango, así como brigadas de diferentes partes del mundo y lo último, el turismo médico, ya que al tener al Hospital San Francisco al frente, quieren especializarse en atender como rey a quienes están en procesos de tratamientos o cirugías.

Más detalles del hotel:

www.hotelvillasanmiguel.com

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Gimnasio del hotel.




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